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martes, 13 de julio de 2010

  • Obama no renuncia a la abstinencia, que tantas críticas le granjeó a su predecesor
  • El plan pretende reforzar el diagnóstico y tratamiento para frenar contagios
  • Más de 1,1 millones de personas en EEUU están infectadas con el VIH

Una intervención reciente del presidente Obama (Foto: EFE | Louie Traub)WASHINGTON.- A falta de conocer oficialmente la propuesta, la Casa Blanca ya ha desvelado algunos detalles de la nueva estrategia del presidente Barack Obama para tratar de frenar la epidemia de VIH en EEUU.
A pocos días de que comience la Conferencia Mundial contra el Sida (que este año se celebra en Viena, Austria), EEUU ha puesto sobre la mesa sus objetivos para los próximos años: reducir un 25% la tasa de contagio (pasando de 56.300 a 42.225 al año para el 2015), realizar pruebas al 90% de los infectados y administrar tratamiento al 85% de los pacientes.
El nuevo plan, que será dado a conocer de manera formal el martes, también se fija el modesto objetivo de conseguir que un 20% adicional de los mayores grupos de riesgo -como los gays, los hombres bisexuales y los de raza negra- sean tratados con medicamentos para controlar sus infecciones.
"A menos que tomemos acciones audaces, nos enfrentamos una nueva era de aumento en las infecciones, mayores desafíos para el tratamiento de las personas que viven con VIH, y costos más elevados en los servicios de salud", sostiene el reporte.
La estrategia también propone reducir la tasa de transmisión del VIH en un 30%: actualmente, un 5% de los pacientes con VIH infectan a otra persona, y el plan busca reducir esta tasa a un 3,5%.
Para cumplir estos objetivos, el plan hace un llamado para que la agencia del medicamento (FDA, por su sigla en inglés) convierta en una alta prioridad la revisión de nuevas pruebas de diagnóstico del VIH.
También se compromete a que un 85% de los nuevos pacientes diagnosticados reciban tratamiento con un doctor o en una clínica en un período de tres meses. Actualmente, sólo un 65% de los infectados en terriorio estadounidense recibe tratamiento con esa rapidez.

Campañas preventivas

"El Congreso y las legislaturas estatales deberían considerar la implementación de leyes que promuevan las prácticas de salud pública y enfaticen la mejor evidencia existente para la prevención del VIH en las minorías sexuales", indica el texto. Más de 1,1 millones de personas en EEUU están infectados con el virus del VIH, de acuerdo a los CDC. Aunque sólo cerca de un 5% de los pacientes infectan a otra persona, ésto es suficiente para mantener estables los niveles del virus en el país, dicen los centros. El virus fatal e incurable se transmite a través del sexo, en la sangre, la leche materna y por agujas contaminadas. El Gobierno estadounidense ya dispone de un programa para afrontar globalmente el sida -el Plan de Emergencia del Presidente para la Lucha contra el sida (PEPFAR, por su sigla en inglés)- pero no existía una estrategia doméstica similar con ese grado de coherencia.
Aunque el gobierno del ex presidente George W. Bush fue alabado por crear el PEPFAR, le llovieron las críticas por promover una educación sólo enfocada en la abstinencia en vez de programas más amplios que enfaticen el uso del condón.
El nuevo plan del presidente Barack Obama incluye la abstinencia, pero también enfatiza otros enfoques. "Debemos dejar atrás la creencia de que un solo enfoque para la prevención del VIH funcionará, sea éste los condones, las pastillas, o la información", dice el plan.
Algunos grupos activistas han comenzado a criticar la política aún antes de su divulgación, señalando que no se acerca remotamente a lo que esperaban.
El virus del sida infecta a 33 millones de personas globalmente y ha dado muerte a 25 millones de personas desde que la pandemia comenzó en la década de 1980.
En Africa, la mayoría de los pacientes nuevos con sida son mujeres infectadas por hombres durante una relación sexual. En Estados Unidos el VIH afecta de manera desproporcionada a los hombres que tiene sexo con otros hombres, a los negros y a los hispanos.

El sueño de una pastilla al día contra el sida

  • Este avance en el tratamiento podría salvar 10 millones de vidas de aquí a 2025
  • Se precisaría también un mayor compromiso de los países y comunidades locales

Imagen de la campaña 'Tratamiento 2.0', de ONUSIDA. (Foto: El Mundo) Una optimización del actual tratamiento para el sida, tanto a nivel farmacéutico como económico y social, podría reducir en un tercio el número de contagios y evitar 10 millones de muertes de aquí a 2025, según un informe de ONUSIDA, el programa conjunto de Naciones Unidas contra esta enfermedad.
El núcleo de esta predicción, que es en realidad un llamamiento a la industria farmacéutica y la comunidad política internacional, se asentaría en la posibilidad de reunir todo el tratamiento en una sola píldora diaria.
De este modo, no sólo se reducirían los gastos en medicación, sino también las inversiones necesarias para hacerla llegar al paciente y realizar un seguimiento terapéutico del mismo, las cuales ascienden a un 80% del coste total del tratamiento.
Las terapias antirretrovirales se han simplificado y perfeccionado enormemente desde su aparición, en 1985. Pero subsisten importantes problemas asociados a ellos: si aparecen resistencias, hay que cambiar a un tratamiento de los llamados de segunda o tercera línea, que son mucho más costosos e inaccesibles en muchos lugares. Además, algunos efectos secundarios requieren de una atención médica muy cercana.
En los países en desarrollo, donde el acceso a terapias ya es limitado, estas complicaciones pueden suponer una barrera insalvable. Por ello, el organismo de la ONU demanda más avances: "Una sóla y mejorada pastilla con toxicidad reducida y a prueba de resistencias tendría menos necesidades de monitorización del tratamiento", lo que permitiría que pudieran seguirlo más personas a un menor coste.
A falta de unos días para la Conferencia Internacional del Sida en Viena (Austria), ONUSIDA ha emitido un informe especial en el que recoge todas las posibles mejoras para lograr que los antirretrovirales lleguen con garantías a todos los rincones del planeta. En la actualidad, sólo un tercio de los infectados por el VIH recibe tratamiento médico, mientras que la mayoría (60%) no es consciente de haber contraido la infección hasta que desarrolla los síntomas del sida.
Para mejorar esta situacion, el organismo pide que los países cumplan sus compromisos y aumenten sus inversiones contra la epidemia. Un aspecto esencial, precisamente en los países donde más afecta la enfermedad, sería la movilización de las comunidades locales y el respeto a los derechos humanos. "Los pobres del mundo rural, hombres que mantienen sexo con hombres, usuarios de drogas, trabajadores del sexo; estos grupos tienen muy buenas razones para no confiar en los servicios públicos de salud que dirigen sus gobiernos", sostiene el informe.

Menos contagios

El perfeccionamiento de las terapias antirretrovirales no sólo provocaría que éstas llegaran a más pacientes, sino que reduciría el número de contagios. El riesgo de transmisión del virus, tanto de madres a hijos como por vía sexual o sanguínea, es significaticamente menor cuando el portador del VIH está recibiendo un tratamiento adecuado, por lo que la extensión del uso de antirretrovirales es también una política de prevención necesaria.
El informe de la ONU destaca, en cualquier caso, que ya se han producido importantes avances en este terreno en los últimos años. En países de renta media o baja, había un total de 400.000 pacientes en tratamiento en el año 2003. En cinco años, la cifra se ha multiplicado por 12, hasta alcanzar los cinco millones, de acuerdo a los datos más recientes disponibles. Sin embargo, cuando se miran las cifras globales, aún son mayoría los que no reciben medicación o ni siquiera saben que portan el virus. De hecho, se estima que por cada dos personas nuevas que acceden al tratamiento, cinco son contagiadas.
Otra de las mejoras necesarias para alcanzar los objetivos de ONUSIDA, que se engloban en lo que el organismo ha denominado 'Tratamiento 2.0', sería el desarrollo de herramientas de diagnóstico más accesibles, que permitieran al paciente examinar por sí mismo si ha sido víctima de un contagio o evaluar los niveles de sus virus o defensas, al igual que ya existen test de embarazo domésticos o los diabéticos pueden medir fácilmente sus niveles de azúcar.