Santiago de Chile -
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lunes, 28 de junio de 2010

Especialistas detallaron que los medicamentos llegan al bebé a través de la placenta que es la vía que lo conecta a su madre, lo cual resultaría perjudicial para su vida.
Uso inadecuado de medicinas en embarazo es riesgoso para madre y bebéEl uso irresponsable e inadecuado de medicamentos durante el embarazo puede poner en riesgo la vida de la madre y del futuro bebé, pudiendo ocasionar abortos y muertes maternas o malformaciones congénitas, advirtió el director ejecutivo de la Dirección General de Medicamentos, Insumos y Drogas (Digemid), Pedro Yarasca Purilla.
"Cuando la gestante ingiere un medicamento este se distribuye en la sangre, puede cruzar la barrera placentaria y alcanzar la circulación fetal. Debemos tener en cuenta que lo que ingiera o se administre a la gestante puede afectarle a ella o a su bebé", indicó tras advertir que se debe evitar la automedicación.

Detalló que los medicamentos llegan al futuro bebé a través de la placenta que es la vía que lo conecta a su madre. Antes se pensaba que ella impedía el ingreso de sustancias extrañas pero hoy se sabe que esto no es así, pues así como permite el paso de nutrientes vitales para el bebé también admite el paso de sustancias que podrían resultar perjudiciales para su vida y  desarrollo.
Yarasca agregó que tanto el embrión, como posteriormente el feto, son altamente sensibles a los medicamentos por lo que toda medicina usada en esta etapa de la vida debe ser indicado por un médico.
Efectos negativos
Los efectos de los medicamentos varían según la etapa del embarazo en los que fueron ingeridos por la gestante. Durante las primeras semanas la toxicidad es tan elevada que puede conducir al aborto o muerte fetal; su uso posterior puede originar anomalías, malformaciones  congénitas, defectos en las funciones y hasta la muerte.
Consecuencias
Yarasca explicó que entre los medicamentos que pueden afectar a la gestante y al futuro bebé figuran algunos antibióticos, entre ellas las tetraciclinas, pues atraviesan la placenta y se depositan en los huesos y dientes del feto, decolorándolos de manera permanente e impidiendo su crecimiento.
Agregó que los aminoglucósidos-antimicrobianos indicados en el tratamiento de infecciones, fundamentalmente de las vías urinarias- atraviesan la placenta y se pueden acumular en los tejidos fetales, pudiendo dañar los oídos y riñones del futuro bebé.
El especialista de la Digemid resaltó que las mujeres embarazadas también deben evitar el consumo de antigripales porque estos medicamentos podrían producir efectos nocivos en el feto.
Finalmente, recomendó a las gestantes acudir periódicamente a sus controles y evitar automedicarse con el fin de evitar perjuicios a la salud de sus bebés.
- Andina

jueves, 10 de junio de 2010

En la gestación no hay que comer por dos

  • El aumento de peso excesivo en el embarazo suele provocar complicaciones en el parto
Ilustración: Roberson.CRISTINA DE MARTOS
Uno de los clichés que rodean a la mujer embarazada es que debe comer por dos. La política seguida siempre por los ginecólogos ha sido la del "engorde libre" pero ahora están dando marcha atrás debido a que un excesivo aumento de peso de la madre repercute de forma negativa en la salud de su hijo.
"El problema del peso materno es doble", explica Antonio González, jefe del servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Universitario de La Paz (Madrid). "En primer lugar porque puede provocar la aparición de preeclampsia (un trastorno hipertensivo), pero también porque aumenta el peso del feto e induce macrosomía".

No ocurre en todos los embarazos, pero lo normal es que la ganancia de peso de la mujer influya en el del niño. Durante la gestación esto no tiene por qué suponer problema alguno, pero un feto que pesa más de 4.000 ó 4.500 gramos puede tener serias complicaciones en el parto.
Con una población cada vez más obesa, los casos de niños de excesivo tamaño son cada vez más frecuentes. En un estudio de la Universidad de California (San Francisco, Estados Unidos) realizado con más de 20.000 mujeres, el 43,3% de las embarazadas engordó por encima de lo recomendado por las guías clínicas del Instituto de Medicina. Además, cerca del 30% superó los 18 kilos, el límite superior establecido, sea cual sea el peso inicial de la mujer.

Niños demasiado grandes

Los niños nacidos de estas madres tenían tasas más altas de macrosomía y talla excesiva para la edad gestacional, puntuaciones bajas en el test de Apgar (que evalúa como responden tras el parto), ventilación mecánica, infecciones, admisión en cuidados intensivos, estrés respiratorio y estancia prolongada en el hospital.
Todos estos problemas son consecuencia del tamaño excesivo del feto que dificulta su paso a través del canal del parto y enlentece su expulsión. "Cuantas más horas dure el parto y, sobre todo, la fase expulsiva, más repercusiones tiene sobre la salud del niño", explica González.
La desproporción pélvico-cefálica, cuando la cabeza del feto es más grande que la pelvis de la madre, dificulta el paso del bebé. En consecuencia, lo más probable es que el parto se prolongue más de lo recomendado, con la dificultad añadida de que no existe un método fiable para determinar el peso del feto antes del alumbramiento por lo que los médicos se basan en suposiciones clínicas.
"La práctica habitual es que, cuando existe sospecha de macrosomía, observamos el desarrollo del parto de forma cuidadosa y si detectamos problemas en la fase expulsiva, hacemos una cesárea", señala González.

domingo, 6 de junio de 2010

MARRUECOS | Mujeres desamparadas

El pecado de ser madre soltera en Marruecos

Tener un hijo sin estar casada en el reino alauí se convierte en un gran problema para la madre, que se enfrenta a una ley que pena hasta con un año de cárcel las relaciones fuera del matrimonio, a una familia que la repudiará y a una sociedad que automáticamente le dará la espalda.
Jalila, madre soltera en Marruecos.| E. C.Jalila es de las mayores. Tiene 23, pero algunas de sus compañeras parieron con sólo 14 ó 15 años. Su niño tiene dos meses. Su mirada perdida se inunda de lágrimas. Jalila sonríe cuando mira a su bebé, pero con una sonrisa amarga. "Mi pequeño está bien, es sano y estoy contenta por ello; pero también es un gran problema, no sé cómo voy a sobrevivir con él yo sola".
Su familia no lo sabe, pero ahora vive en el Instituto Nacional de Solidaridad con las Mujeres en Desamparo de Marruecos (Insaf). Jalila cometió el pecado de tener un hijo fuera del matrimonio en el reino alauí. "Mi novio perdió el trabajo, me abandonó y mi familia me repudió; mi hijo para ellos es una vergüenza".

Otras 20 mujeres dan sus primeros pasos como madres en el local del Insaf de Casablanca. "Nuestro objetivo principal es que no abandonen a sus hijos", cuenta Nabila Tbeur, la directora de esta asociación, que trabaja con otras 80 mujeres que no están albergadas con ellos. "Les damos asistencia jurídica y administrativa, además de ofrecerles cuidados médicos durante dos años".
En Marruecos las relaciones fuera del matrimonio pueden costar entre tres meses y un año de prisión firme. "Pero las mujeres no se enfrentan sólo a la ley, también son repudiadas por sus familias y la sociedad les da la espalda; son muy vulnerables", cuenta Tbeur.
Desde 1999 el Insaf se ocupa de jóvenes madres solteras hasta conseguir su reinserción. "No hay cifras oficiales, pero son miles", continúa. Y cita un estudio que se hizo en 2002 en Casablanca: "Entonces se contaron 7.000 madres solteras sólo en esta ciudad; pero sólo se tuvieron en cuenta a las que habían parido en maternidades y hay muchas que tienen a sus hijos en una casa". Su asociación prepara ahora un estudio nacional y esperan tener los resultados en septiembre.
"Es muy importante intentar que ganen confianza en ellas mismas" y que "aprendan un oficio para poder valerse luego por sí solas". En el Insaf imparten cursos de cocina, confección y peluquería. "Tratamos de prepararlas para el mercado laboral", dice Tbeur.

Responsabilidad paterna

Pero también las ponen en contacto con sus familias para intentar que se reconcilien y con el padre del niño, "para que se responsabilice de su hijo, lo que no siempre es factible".
El problema, cuenta la directora del Insaf, es que en Marruecos ni siquiera es obligatorio que los padres se sometan al test de ADN. "La ley no les obliga". Además, "la novia tendría que probar que mantenía una relación de noviazgo pública reconocida por sus familias, porque si no podría terminar en la cárcel por mantener relaciones fuera del matrimonio".
"En Túnez, si la madre señala a un hombre como padre de su hijo, el juez le obliga a someterse al test y si se niega, lo responsabiliza directamente; nos gustaría que Marruecos llegase a esa situación".
Tbeur repite incansable que las madres solteras en Marruecos son muy vulnerables. "Algunas además no han cumplido los 14 años, son muy jóvenes, unas niñas; el 14% de ellas son menores de 18 años" y han terminado embarazadas "por falsas promesas de matrimonio no asumidas". La mayoría, continúa, son analfabetas y "se encuentran de pronto solas en la vida y con un problema debajo del brazo".
Un "gran problema" en una sociedad patriarcal y tradicional marcada fuertemente por la religión. "Por eso muchas madres dan a sus hijos en adopción a otras mujeres a cambio de que les paguen simplemente las tasas de la maternidad", se lamenta Tbeur al tiempo que afirma que "muchas familias aprovechan la debilidad de las madres solteras para comprar niños en un mercado no oficial, clandestino".
"Ha habido muchos momentos en los que he pensado en abandonar a mi pequeño; para quitarme de encima todos los problemas que me ha acarreado", reconoce Jalila con tono de arrepentimiento. Sabe que saldrá adelante. "Sacaré de donde pueda fuerzas para mí y mi bebé, pero sé que también tendré que pagar un coste social". Jalila tiene un hijo pero no un padre. Todo un pecado.