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domingo, 6 de junio de 2010

MARRUECOS | Mujeres desamparadas

El pecado de ser madre soltera en Marruecos

Tener un hijo sin estar casada en el reino alauí se convierte en un gran problema para la madre, que se enfrenta a una ley que pena hasta con un año de cárcel las relaciones fuera del matrimonio, a una familia que la repudiará y a una sociedad que automáticamente le dará la espalda.
Jalila, madre soltera en Marruecos.| E. C.Jalila es de las mayores. Tiene 23, pero algunas de sus compañeras parieron con sólo 14 ó 15 años. Su niño tiene dos meses. Su mirada perdida se inunda de lágrimas. Jalila sonríe cuando mira a su bebé, pero con una sonrisa amarga. "Mi pequeño está bien, es sano y estoy contenta por ello; pero también es un gran problema, no sé cómo voy a sobrevivir con él yo sola".
Su familia no lo sabe, pero ahora vive en el Instituto Nacional de Solidaridad con las Mujeres en Desamparo de Marruecos (Insaf). Jalila cometió el pecado de tener un hijo fuera del matrimonio en el reino alauí. "Mi novio perdió el trabajo, me abandonó y mi familia me repudió; mi hijo para ellos es una vergüenza".

Otras 20 mujeres dan sus primeros pasos como madres en el local del Insaf de Casablanca. "Nuestro objetivo principal es que no abandonen a sus hijos", cuenta Nabila Tbeur, la directora de esta asociación, que trabaja con otras 80 mujeres que no están albergadas con ellos. "Les damos asistencia jurídica y administrativa, además de ofrecerles cuidados médicos durante dos años".
En Marruecos las relaciones fuera del matrimonio pueden costar entre tres meses y un año de prisión firme. "Pero las mujeres no se enfrentan sólo a la ley, también son repudiadas por sus familias y la sociedad les da la espalda; son muy vulnerables", cuenta Tbeur.
Desde 1999 el Insaf se ocupa de jóvenes madres solteras hasta conseguir su reinserción. "No hay cifras oficiales, pero son miles", continúa. Y cita un estudio que se hizo en 2002 en Casablanca: "Entonces se contaron 7.000 madres solteras sólo en esta ciudad; pero sólo se tuvieron en cuenta a las que habían parido en maternidades y hay muchas que tienen a sus hijos en una casa". Su asociación prepara ahora un estudio nacional y esperan tener los resultados en septiembre.
"Es muy importante intentar que ganen confianza en ellas mismas" y que "aprendan un oficio para poder valerse luego por sí solas". En el Insaf imparten cursos de cocina, confección y peluquería. "Tratamos de prepararlas para el mercado laboral", dice Tbeur.

Responsabilidad paterna

Pero también las ponen en contacto con sus familias para intentar que se reconcilien y con el padre del niño, "para que se responsabilice de su hijo, lo que no siempre es factible".
El problema, cuenta la directora del Insaf, es que en Marruecos ni siquiera es obligatorio que los padres se sometan al test de ADN. "La ley no les obliga". Además, "la novia tendría que probar que mantenía una relación de noviazgo pública reconocida por sus familias, porque si no podría terminar en la cárcel por mantener relaciones fuera del matrimonio".
"En Túnez, si la madre señala a un hombre como padre de su hijo, el juez le obliga a someterse al test y si se niega, lo responsabiliza directamente; nos gustaría que Marruecos llegase a esa situación".
Tbeur repite incansable que las madres solteras en Marruecos son muy vulnerables. "Algunas además no han cumplido los 14 años, son muy jóvenes, unas niñas; el 14% de ellas son menores de 18 años" y han terminado embarazadas "por falsas promesas de matrimonio no asumidas". La mayoría, continúa, son analfabetas y "se encuentran de pronto solas en la vida y con un problema debajo del brazo".
Un "gran problema" en una sociedad patriarcal y tradicional marcada fuertemente por la religión. "Por eso muchas madres dan a sus hijos en adopción a otras mujeres a cambio de que les paguen simplemente las tasas de la maternidad", se lamenta Tbeur al tiempo que afirma que "muchas familias aprovechan la debilidad de las madres solteras para comprar niños en un mercado no oficial, clandestino".
"Ha habido muchos momentos en los que he pensado en abandonar a mi pequeño; para quitarme de encima todos los problemas que me ha acarreado", reconoce Jalila con tono de arrepentimiento. Sabe que saldrá adelante. "Sacaré de donde pueda fuerzas para mí y mi bebé, pero sé que también tendré que pagar un coste social". Jalila tiene un hijo pero no un padre. Todo un pecado.

sábado, 5 de junio de 2010

SUCESO | El joven está acusado de extorsión

Un cura italiano chantajeado por un menor con el que mantuvo relaciones sexuales
Un religioso de la ciudad italiana de Bolonia ha denunciado a un joven que le estaba chantajeando a cambio de no difundir un vídeo en el que ambos mantenían relaciones sexuales cuando el chico era menor de edad.
[foto de la noticia]El padre Giorgio Finotti, de 69 años, acudió a la policía el pasado mes de febrero para denunciar al joven, de nacionalidad rumana, y que en el momento en el que se grabó el vídeo tenía 17 años. Según la investigación que ha llevado a cabo la policía, el menor –con el conocimiento de su propio padre y la compañera sentimental de éste- le pidió 2.000 euros al cura para no difundir el vídeo que había sido grabado con el teléfono móvil del chico. En el mes de febrero el joven se puso de nuevo en contacto con el religioso y le exigió otros 500 euros a lo que Finotti se negó y decidió acudir a la policía.
El joven, que hoy tiene 18 años, está acusado de extorsión y será ingresado en una comunidad de acogida. El padre y la compañera sentimental de éste están siendo investigados por el mismo delito.
Según la reconstrucción de la policía, los hechos se produjeron en una iglesia en el centro de Bolonia donde se llevaban a cabo actividades de asistencia a menores, inmigrantes y familias con problemas económicos.

En una entrevista al periódico La Repubblica de Bolonia, el padre Finotti niega haber mantenido ningún tipo de relación sexual con el joven y da su versión de los hechos. "El chico venía de vez en cuando a la Iglesia a pedir limosna y yo cuando podía le daba unos euros. Un día sus padres me dijeron que tenía que operarse a causa de un problema en sus partes íntimas y necesitaba 2.000 euros", explica el cura. "Pedí dinero entre mis feligreses para ayudarlos y se lo di al padre del chico. Después me empezaron a pedir más y más porque decían que había hecho algo malo a su hijo, y por eso me decidí a denunciar el caso ante la policía".
El religioso asegura que durante estos meses ha recibido amenazas telefónicas e incluso un día encontró una nota sobre el altar exigiéndole el pago de 5.000 euros si no quería que el caso se hiciera público. "El padre del chico –explica el cura- me enseñó un fotograma en el que aparecía mi cara. Probablemente me filmaron a escondidas y después hicieron un foto-montaje", asegura.
Según la investigación, no existiría ningún delito de abusos sexuales puesto que las pruebas demuestran que las relaciones fueron consentidas. En Italia la edad de consentimiento para mantener relaciones sexuales está fijada en los 14 años que aumenta hasta los 16 en el caso de que una de las personas ejerza un papel de autoridad sobre la otra, por lo que en principio el cura no tendrá que asumir ninguna consecuencia legal, aunque como ha declarado el Fiscal del Tribunal de Menores de Bolonia, Ugo Pastore, "si bien es autor de un chantaje, la primera víctima es el joven".
En una nota la Curia de Bolonia ha definido el caso como "un suceso miserable" y pide a la justicia que "actúe con rigor para esclarecer los hechos e imponer las sanciones oportunas". Respecto al cura, añade la nota, "es un religioso y por tanto está sujeto a la disciplina de la Congregación por lo que se tomarán medidas según las normas canónicas". De momento, el padre Finotti será trasladado a otra iglesia después del verano.